HISTORIA DE LA COOPERATIVA

Origenes de la Cooperativa

¡El Empuje de la HOAC! Viajamos en el tiempo hasta alrededor de 1954 para descubrir los emocionantes orígenes de Cooperativa, una historia que se entrelaza con el espíritu vibrante de un grupo reducido pero decidido de trabajadores del Poblenou afiliados a la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)! En esos años de posguerra, este grupo tenía sueños comunes: vivir en condiciones dignas y justas. ¿Cómo lo conseguirían? A través de reuniones intensas en las que el diálogo, el debate y la reflexión eran moneda corriente. Eran tiempos de utopía, de creer en un cambio que empezaría desde las bases mismas de la sociedad.

Este conjunto de obreros, con habilidades diversas y un profundo compromiso social, se unieron a un crucero de ideologías. Dentro de la HOAC, se abría paso una corriente que rechazaba las dictaduras y abogaba por estructuras socioeconómicas más equitativas. ¿Su visión? Un humanismo cristiano que se adaptaba a las realidades políticas, económicas y filosóficas del momento. En este caldo de cultivo, nació la semilla de Cooperativa, en un contexto histórico en el que los movimientos progresistas buscaban su espacio, promocionando la autogestión, el cooperativismo y la participación obrera en la toma de decisiones.

La HOAC, presente en varias parroquias de la ciudad, fue el escenario en el que se gestó este proyecto. En la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, nombres como Ángel Obón, Luis Burción, Luis Estrada y Antoni Vidal se unieron para dar forma a la idea cooperativista. Pronto, se sumaron otros compañeros de lucha, algunos militantes, otros simpatizantes, todos unidos por una misma preocupación: la vivienda digna para todos.

En esas reuniones semanales, la realidad de los trabajadores se analizaba con lupa. La escasez de vivienda, el alto coste de la vida y las difíciles condiciones laborales eran temas recurrentes. Pero también surgía una certeza: el cooperativismo representaba una alternativa sólida frente al modelo capitalista. Aunque antes de la guerra civil no hubo precedentes de cooperativas como la que imaginaban, estaban decididos a hacer historia.

El camino no sería fácil. Tras la guerra civil, muchas cooperativas desaparecieron y la especulación inmobiliaria añadía un nuevo obstáculo. Sin embargo, en 1952, se presentó una oportunidad con la construcción de las viviendas del Congreso Eucarístico en Barcelona. A través de este proyecto, se vislumbró la posibilidad de una cooperativa, aunque la idea de subordinarse a una institución no encajaba con la visión de autonomía del grupo.

Los inicios fueron desafiantes, ¡pero la pasión y la convicción de este grupo de pioneros no conocían límites! ¡Y así, en medio de un mundo en transformación, nació la Cooperativa, lista para escribir su propia historia de éxito y solidaridad en el corazón de Barcelona!

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Boletines Históricos

Campo de la Bota 1966

Cómic explicativo

La parroquia

¡La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús! Al tiempo que el grupo de trabajadores de Poblenou tracaba el camino hacia su cooperativa, en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús se vivía un tiempo de cambios. Tras un período de interregno causado por la muerte del párroco, Jaume Tobella asumió el nuevo liderazgo con entusiasmo y generosidad. Su espíritu abierto y su experiencia previa con ACO en Francia marcaron una etapa de comprensión y colaboración con el grupo cooperativista. Sin embargo, estaba claro desde el principio: la cooperativa sería independiente de la iglesia, con una autonomía plena.

La parroquia, pues, se convertía en un punto de encuentro moral, cediendo sus espacios para las reuniones del grupo y dando credibilidad al proyecto emergente. Pero su función no era intervenir en los asuntos de la cooperativa, sino apoyar desde la distancia, con el entendimiento de que la unión frente a los problemas sociales era el verdadero motor del cambio.

Dentro del entorno parroquial, se respiraba un aire de progreso y novedad. Los debates sobre cuestiones sociales y económicas se daban lugar junto a actividades culturales y religiosas. Los contactos con otros grupos y personalidades como Alfonso Comín o Ángel Obasto aportaban una visión más ancha y europea a los miembros del grupo cooperativista.

Parroquia Sagrado Corazón de Jesús

Y así, a través de la parroquia, la cooperativa iba tejiendo lazos con otros movimientos sociales y culturales de la ciudad. Los obstáculos eran muchos, pero el espíritu de unión y solidaridad era más fuerte. Ahora, después de muchos debates y preparativos, el momento de emprender el camino hacia la materialización de las ideas había llegado.

La parroquia del Sagrado Corazón de Jesús se convirtió en un verdadero núcleo de actividad y transformación social durante estos años de gestación de la cooperativa. Además de las reuniones del grupo cooperativista, sus locales se abrieron a otras iniciativas comunitarias y culturales. El teatro parroquial acogió representaciones diversas, desde piezas religiosas hasta obras de teatro de temática social, que reflexionaban sobre las luchas y esperanzas de los trabajadores.

Por otra parte, la parroquia fue un punto de encuentro para otros grupos y movimientos sociales. Las madres de María, las procesiones religiosas y otras actividades de la vida eclesiástica se vieron complementadas con la presencia de grupos como el CC (Cristians de Catalunya), que compartían preocupaciones sociales y buscaban nuevas formas de acción y transformación.

A través de esta amalgama de grupos y actividades, se establecieron redes de apoyo y colaboración que fortalecieron el tejido comunitario de Poblenou. Los debates sobre temas económicos, políticas y sociales se convirtieron en parte vital de la vida parroquial, fomentando la conciencia crítica y la participación ciudadana.

Así, la Parroquía del Sagrado Corazón de Jesús se erigió como un espacio de confluencia y fermentación de ideas, donde la fe y la acción social se fusionaron en busca de soluciones a los problemas cotidianos de los trabajadores y sus familias. Esta atmósfera de compromiso y solidaridad fue fundamental en el nacimiento y desarrollo de la cooperativa, que nació de los sueños y esperanzas de un pueblo que aspiraba a vivir con dignidad y justicia.

Inicios de la Cooperativa de Viviendas del Sagrado Corazón de Jesús y la construcción de las primeras viviendas

La Asamblea de Constitución y la primera Junta Rectora

El 16 de noviembre de 1957 se constituyó en Barcelona la Cooperativa de Viviendas del Sagrado Corazón de Jesús, registrada con el número 7594, en un local de la calle Pedro IV, en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. A la reunión asistieron diez de los quince socios fundadores. Esta constitución se basaba en la Ley de cooperación de 2 de enero de 1942, bajo la subordinación de la Obra Sindical de Cooperación, dependiente de la CNS (Central Nacional Sindicalista).

El sindicato vertical, establecido durante el franquismo, controlaba las actividades obreras y era el único sindicato legal, limitando la independencia política y la libertad de asociación de las cooperativas. Las actividades colectivas eran supervisadas por la policía y la Obra Sindical de Cooperación, y las posteriores asociaciones de vecinos eran utilizadas como control gubernamental.

La formalización de la entidad fue un complejo proceso burocrático, que incluyó la aprobación del anteproyecto de los bloques EI, E-II y E-III, conocidos como “la Cooperativa del plomo”. La aprobación final de los estatutos por el Ministerio de Trabajo y el equipo humano de la primera Junta Rectora fue clave para ese proceso. La Junta Rectora, elegida democráticamente, debía ser ratificada por la Obra Sindical.

Los órganos de gobierno de la cooperativa incluían la Asamblea General, la Junta Rectora y el Consejo de Vigilancia. La primera Junta Rectora estaba compuesta por:

  • Presidente: Àngel Obón Farreras
  • Secretario: Luis Burción Herrera
  • Tesorero: Pablo Camarero Martín
  • Vocales: Don Alfonso Martínez Flores, Luis Estrada Robles, Gregorio García Fuentes, Roberto Milán Fuster

La subordinación a organismos oficiales era evidente en la vida asociativa de la Cooperativa. La Obra Sindical de Cooperación también seleccionaba a tres de los ocho miembros del Consejo de Vigilancia.

Reunión de la primera Junta Rectora

La primera Junta Rectora se reunió al día siguiente de su constitución. El presidente, Àngel Obón, destacó la importancia de la posesión efectiva de sus cargos para realizar planes y esfuerzos continuos. El objetivo principal era trabajar por la dignificación de las personas y la cooperación en la consecución del hogar familiar.

En esa reunión, se discutió la admisión de socios y las primeras aproximaciones para la compra de terrenos. También se solicitó la intervención del obispado para asegurar el alineamiento con los principios del nacional-catolicismo, encomendando esta tarea al regente de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, Jaume Tobella.

Desde la asamblea de constitución hasta la primera Asamblea General el 1 de diciembre de 1957, el número de socios aumentó a 97. Las primeras inscripciones se realizaron de forma informal a través de contactos personales, y después se formalizaron con facilidad debido al gran déficit de viviendas de la época y al movimiento migratorio hacia las grandes ciudades.

La relación sociológica de los primeros socios mostró que un 33% eran de Cataluña, un 13% de Andalucía, un 10% de Aragón y un 10% de Castilla la Vieja, mientras que el 67% provenía de varias regiones españolas.

Primeros objetivos y adquisición de terrenos

La primera Asamblea General se centró en dos temas fundamentales: el desembolso del capital social por parte de los socios y la adquisición de terrenos. El capital social se utilizaba para la compra de terrenos, y aquellos socios que pudieran efectuarían aportaciones adicionales que se descontarían de sus viviendas. Se realizaron prospecciones de terrenos en Sant Martí de Provençals y Horta.

Este resumen detalla los inicios de la cooperativa, su contexto histórico y los esfuerzos iniciales por establecer una comunidad de viviendas para sus socios, marcados por la burocracia, la supervisión estatal y la colaboración entre los primeros miembros fundadores.